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La escultura de Semiramis que revela un secreto inquietante

  • Foto del escritor: ARJ editorial
    ARJ editorial
  • hace 6 días
  • 13 Min. de lectura

Actualizado: hace 5 días


La niña está sentada sobre una base de mármol negro.

Su piel es bronce oscuro, casi cobrizo, pulido hasta reflejar la luz como un ancestral espejo.

Sostiene una paloma dorada en su mano extendida.

La paloma brilla. El contraste es cromático, no sensorial: a pesar de su inmovilidad, ambas transmiten inmediata ligereza.

Pero algo en la niña intriga: su expresión suave… aunque también inquietante. 

Un desdoblamiento misterioso. 

Mientras su mano recibe a la paloma con dulzura, ¿es desafío lo que brilla al fondo de su mirada? 

¿Quizá ambición?

Los pliegues de su túnica caen con gravedad escultórica y revelan sus piernas cruzadas en una postura de meditación... o de espera.

¿Qué espera?

¿A quién espera?

Las palomas la criaron en el desierto, dicen las leyendas.

La niña te mira. 

Sabes que es una escultura, pero su presencia es tan vívida que puedes imaginar su voz de flauta dulce preguntarte:

"¿Sabes quién soy? ¿Sabes lo que hice?".

 

¿Quién fue Semiramis en la historia?

Semíramis es una de esas figuras donde historia y mito se entrelazan hasta volverse indistinguibles.

Los cronistas antiguos la describen como la reina más poderosa de Asiria y Babilonia.

Una mujer que gobernó el imperio más grande del mundo durante el siglo IX a.C.

Pero su historia comienza mucho antes de los palacios y las conquistas.

Comienza con la crueldad. 

Comienza con la tragedia. 

Con haber sido abandonada en el desierto a causa de un amor prohibido. 


 

Los orígenes míticos de Semíramis

Según el historiador griego Diodoro Sículo (también conocido como de Sicilia), Semíramis nació de la unión entre un mortal y la diosa siria Derceto.

Su madre, avergonzada por haber amado a un humano, abandonó a la recién nacida en el desierto cerca de Ascalón.

La niña debió morir.

Pero una bandada de palomas la encontró.

Durante meses, estas aves la alimentaron: traían leche robada de los rebaños cercanos, pedazos de queso, migajas de pan.

La criaron.

La salvaron.

Un pastor las descubrió y, asombrado por el milagro, adoptó a la niña y la llamó Semíramis, que en arameo significa "la que viene de las palomas" o "el nombre de las palomas".

Este origen mítico no es un simple cuento de hadas oriental.

Es la clave para entender su simbolismo: las palomas representan tanto la inocencia perdida como la capacidad de sobrevivir en la más absoluta desprotección.

Semíramis aprendió desde la cuna que el mundo te salva por capricho y la maternidad puede tener un componente asesino. 

 

La mujer que conquistó un imperio

La joven Semíramis creció hasta convertirse en una mujer de inteligencia legendaria.

Se casó con Onnes, un general del rey asirio Nino.

Durante una campaña militar contra Bactria, Semíramis acompañó a su esposo y diseñó la estrategia que permitió conquistar la ciudad fortificada.

El rey Nino quedó fascinado.

Por su capacidad estratégica. 

Por su carisma. 

Por su genio militar. 

Lo que después ocurrió es trágico:

Onnes se suicidió… y el rey Nino y Semiramis se unieron. 

Algunos cronistas sugieren que ella provocó el suicidio de su marido

En cualquier caso, el resultado fue contundente: 

Semíramis se convirtió en reina. 

 

El reinado de Semíramis: entre la grandeza arquitectónica y la brutalidad política

Semiramis y Nino tuvieron un hijo: Ninias. 

Tras el nacimiento del príncipe, el rey Nino murió (algunas versiones dicen que Semiramis lo asesinó; otras, que murió en batalla). 

Semiramis tomó el control absoluto del imperio… y ya nunca soltó el poder. 

Su reinado de 42 años fue grandioso, terrorífico y ambicioso. 

De acuerdo con las crónicas: 

·      Reconstruyó Babilonia: amplió las murallas, pavimentó las calles con ladrillos de betún y construyó puentes sobre el Éufrates.

·      Los Jardines Colgantes: aunque algunas fuentes atribuyen esta maravilla del mundo antiguo a Nabucodonosor II, la tradición más persistente señala a Semíramis como su creadora. Supuestamente los construyó para recordar las montañas verdes de Media, tierra de su juventud.

·      Campañas militares: conquistó Etiopía, invadió India (aunque fue derrotada), sometió Egipto, expandió el imperio asirio hasta convertirlo en la mayor potencia de su tiempo.

·      Reformas administrativas: estableció un sistema de caminos y postas que permitía la comunicación rápida entre las provincias del imperio.

Pero la grandeza arquitectónica y militar de Semíramis siempre estuvo acompañada de rumores oscuros.

Rumores que eventualmente se convertirían en leyenda negra.

  

El secreto oscuro de Semíramis

Hay un aspecto de la leyenda de Semíramis que trasciende la misoginia histórica.

Un secreto que la convierte en una figura verdaderamente inquietante.

Un hecho perturbador.

 

La reina incestuosa

Según las crónicas de Diodoro Sículo y otros historiadores antiguos, Semíramis no solo gobernó con mano de hierro.

Gobernó con una sexualidad que rompía todos los códigos morales de su época.

Se dice que tomaba amantes con frecuencia: soldados jóvenes, nobles, artesanos… y después de una noche con ellos, los ejecutaba.

La razón oficial: mantener el secreto.

La razón simbólica: afirmar que nadie podía poseer a quien poseía un imperio.

Pero la acusación más grave, la que la convirtió en símbolo de depravación absoluta, fue el incesto.

Algunas versiones dicen que él la reconoció y mató.

Otras versiones dicen que, tras el incesto, Semiramis se volvió en paloma y voló hacia el cielo, donde se transformó en diosa.

 

Preguntas frecuentes sobre Semíramis

¿Semíramis realmente existió?

Probablemente sí, pero no de la forma que los mitos describen. La mayoría de los historiadores identifican a Semíramis con Sammuramat, una reina asiria que gobernó como regente entre 811-808 a.C. Las inscripciones cuneiformes confirman su existencia y su influencia política. Sin embargo, la Semíramis legendaria (conquistadora, constructora de Babilonia, seductora) es una versión mitologizada que combina elementos de varias reinas mesopotámicas y fantasías griegas sobre el "Oriente exótico".


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¿Por qué Semíramis está asociada con las palomas?

Según la leyenda narrada por Diodoro Sículo, Semíramis fue abandonada al nacer y criada por una bandada de palomas en el desierto. Las aves la alimentaron hasta que un pastor la encontró y adoptó. Su nombre significa "la que viene de las palomas" en arameo. Al final de su vida, según algunas versiones del mito, se transformó en paloma y ascendió al cielo para convertirse en diosa. Las palomas representan su conexión con lo divino, su origen humilde, y su capacidad de sobrevivir contra todo pronóstico.

 

¿Semíramis construyó los Jardines Colgantes de Babilonia?

La atribución es controvertida. Las fuentes clásicas griegas atribuyen los Jardines Colgantes a Semíramis, pero evidencia arqueológica y textos babilónicos posteriores sugieren que fueron construidos por Nabucodonosor II (605-562 a.C.) para su esposa Amytis de Media. Es posible que la leyenda confunda ambas figuras, o que existieran jardines colgantes anteriores construidos durante el período asirio. Lo que está claro es que los Jardines Colgantes, reales o míticos, quedaron eternamente asociados con el poder y la grandeza de Semíramis en la imaginación cultural.

 

¿Qué significa el nombre Semíramis?

El nombre tiene raíces en lenguas semíticas antiguas. La etimología más aceptada deriva de "Shammuramat" o "Sammuramat" en asirio, que podría significar "la excelsa paloma" o "el don/nombre de las palomas". Otras interpretaciones sugieren "amada de las palomas" o "aquella a quien las palomas protegen". En cualquier caso, la conexión con las palomas es fundamental en todas las versiones del nombre, reforzando el mito de su crianza milagrosa por estas aves.

 

¿Dónde puedo ver arte relacionado con Semíramis?

Obras históricas sobre Semíramis se encuentran dispersas en museos europeos: el Museo del Louvre en París conserva pinturas orientalistas del siglo XIX; el Museo Metropolitano de Nueva York tiene grabados y obras menores; la Pinacoteca de Brera en Milán alberga obras de artistas italianos. Para una interpretación contemporánea y coleccionable, la escultura de Semíramis creada por el artista mexicano ARJ ofrece una visión única: no la reina adulta de los cuadros orientalistas, sino la niña-reina con su paloma, capturando el momento exacto donde inocencia y poder se encuentran.

 

El legado cultural de Semíramis

A pesar de la leyenda negra (o quizá precisamente por ella), Semíramis nunca desapareció de la imaginación cultural occidental.

Su figura se reinventó constantemente a lo largo de los siglos:

·      En la literatura griega y romana, Semíramis aparece en las obras de Heródoto, Diodoro Sículo, Plutarco y Luciano de Samosata. Es presentada como ejemplo de hybris (orgullo desmedido) y ambición femenina descontrolada.

·      En textos religiosos, algunos estudiosos sugieren que Semíramis es la inspiración detrás de la "Ramera de Babilonia" mencionada en el Libro del Apocalipsis: una mujer adornada de púrpura y escarlata, montada sobre una bestia, símbolo de la corrupción y el exceso.

·      En la literatura medieval, Semíramis aparece en la Divina Comedia de Dante, condenada al segundo círculo del Infierno (lujuria) junto a Cleopatra y Helena de Troya. Dante la describe como la reina que "legalizó el incesto para ocultar su culpa".

·      En la Ilustración, Voltaire la rescata parcialmente en su Semiramis (1748), presentándola como una gobernante ilustrada atrapada en las supersticiones de su época.

·      En el Romanticismo, la figura de Semíramis se vuelve símbolo de la "mujer fatal" oriental: exótica, peligrosa, irresistible.

Su legado es contradictorio:

Es simultáneamente admirada y demonizada.

Envidiada y temida.

Estudiada y censurada.

Y quizá esa ambigüedad es su mayor triunfo:

4,000 años después de su supuesta existencia, seguimos hablando de ella.

Seguimos fascinados por su mito.

Seguimos preguntándonos: 

Semiraris, ¿quién fuiste realmente?

 

Semíramis en el arte a través de los siglos

La fascinación por Semíramis no se limitó a la literatura.

Los artistas de todas las épocas encontraron en ella un tema irresistible:

Belleza, poder, tragedia y escándalo.

Todo eso que las personas coleccionistas aman al adquirir obras de arte.

 

Representaciones pictóricas: del Renacimiento al Orientalismo

Durante el Renacimiento, Semíramis comenzó a aparecer en frescos y pinturas como ejemplo de "mujeres ilustres" (pero también como advertencia sobre la ambición femenina).

·      Guercino pintó Semíramis recibiendo noticias de la rebelión de Babilonia (1624), una obra que la muestra a medio vestir, casi sorprendida mientras se arregla el cabello. La escena sugiere su vanidad pero también su capacidad de reacción inmediata ante la crisis política.En el siglo XIX, durante el auge del Orientalismo europeo, Semíramis se convirtió en musa favorita de los pintores fascinados por el "Oriente misterioso".

·      Edgar Degas creó Semíramis construyendo Babilonia (1861), una obra temprana que muestra a la reina joven contemplando su ciudad desde una terraza, rodeada de sirvientas. La pintura es inusual en Degas: monumental, histórica, alejada de sus bailarinas impresionistas habituales. Aquí, Semíramis es pensativa, melancólica, casi elegíaca.

·      Cesare Saccaggi pintó múltiples versiones de Semíramis a finales del siglo XIX, enfatizando su sensualidad y su entorno arquitectónico fastuoso: columnas de mármol, jardines colgantes, cielos orientales imposiblemente azules.

En todas estas representaciones hay un patrón:

Semíramis aparece bella, adornada, rodeada de lujo.

Pero también sola.

Siempre sola.

Porque el poder absoluto no admite compañía.

 

Semíramis en la ópera y la música

La ópera romántica italiana encontró en Semíramis el pretexto perfecto para el drama en música.

Gioachino Rossini compuso Semiramide (1823), ópera en dos actos que narra la historia de la reina, su hijo Arsace (que ignora ser su hijo), y el fantasma del rey asesinado que regresa a exigir venganza.

La obertura de Semiramide es una de las más famosas de Rossini: comienza con un redoble de tambores militares y evoluciona hacia una melodía de complejidad virtuosística que evoca tanto la grandeza del imperio como la tragedia inminente.

La aria "Bel raggio lusinghier" (Hermoso rayo halagüeño) es una de las más difíciles del repertorio de soprano: requiere agilidad extrema, control de respiración impecable y una extensión vocal de casi tres octavas.

Frisa en la imposibilidad. 

Es el tipo de aria que destruye carreras si se canta sin la prepatación adecuada. 

Un aria que puede asesinar voces. 

Como Semíramis misma.



Presencia escultórica de Semiramis: una deuda histórica

Curiosamente, a pesar de su importancia cultural, hay relativamente pocas esculturas históricas dedicadas a Semíramis.

No existen relieves asirios antiguos que la representen de manera inequívoca (aunque algunos fragmentos podrían corresponder a Sammuramat).

Durante el siglo XIX, algunas esculturas monumentales aparecieron en parques y jardines europeos:

Estatuas de mármol que la mostraban como reina oriental, a menudo acompañada de elementos arquitectónicos que evocaban Babilonia.

Pero estas representaciones tendían a ser genéricas: mujeres bellas con diademas, túnicas drapeadas, expresiones serenas.

Le faltaba lo esencial:

La mirada.

La intensidad.

La perturbadora combinación de inocencia y crueldad. 

En resumen: a la presencia escultórica de Semiramis a través de la historia le ha faltado en esencia su profundidad psicológica. 

Eso es exactamente lo que la escultura del artista plástico mexicano ARJ captura desde una mirada innovadora:

La niña abandonada en el desierto que fue criada por palomas. 

 

La escultura de Semíramis de ARJ: la ternura antes del terror

Hemos recorrido 4,000 años de historia, mito, arte y leyenda.

Ahora regresamos al principio:

La escultura.

La niña sentada.

La paloma dorada en su mano. 

Esa mirada… 

Tierna.

Que, sin embargo, inquieta. 

Después de conocer la historia completa de Semíramis, la pieza de ARJ revela su verdadero significado.

No es simplemente una representación de la infancia de una reina antigua.

Es la materialización de un arquetipo:

El momento exacto donde el primer vestigio de maldad se ha filtrado en la inocencia. 

 

La decisión artística: representar a la niña, no a la reina

Aquí está la genialidad conceptual de ARJ:

La tendencia artística dominante ha sido durante siglos representar a Semíramis como adulta.

Como reina coronada.

Como conquistadora en su trono.

Como asesina. 

Como seductora rodeada de lujo.

ARJ hace lo opuesto.

La representa niña.

Cuando las palomas la criaban en el desierto.

Cuando aún no había conquistado nada.

Cuando aún no había asesinado a nadie.

Esta decisión transforma completamente el significado de la obra:

No celebra el poder.

Pregunta por su precio.

No glorifica la conquista.

Examina el origen del mal. 

Esculpe en torno a la inquietante pregunta:

¿Cuándo y por qué la pureza se comienza a torcer?


 

Fuente literaria de la escultura de Semíramis de ARJ

La escultura de Semiramis de ARJ representa este momento descrito por Diodoro Sículo (Biblioteca Histórica, Libro II, 4-5) sobre la mitología asiria:

“La diosa Derceto concibió una fuerte pasión amorosa por un joven sacerdote y dio a luz a una niña. Avergonzada de su debilidad, dejó abandonada a la recién nacida en un lugar solitario, mató a su amante y se arrojó a un lago, donde se convirtió en pez.

Pero el destino veló por la hermosa niña, preservándola de que las fieras la devorasen y procurando que no muriera de hambre y de frío. De esto último se encargaron las palomas, que cada dìa se cuidaban de darle calor y alimentarla con la leche, pan y queso que le traían en sus picos.

Intrigados los pastores, por los continuos robos de las palomas, investigaron su causa y no tardaron en encontrar a la niña, que recibió el nombre de Semiramis que significa paloma”. 

 

Descripción técnica de la escultura de Semíramis de ARJ

La escultura de Semíramis mide aproximadamente 20 cm de altura y está ejecutada en bronce con acabado dual: bronce oscuro oxidado para el cuerpo de la niña y acabado dorado para el nido sobre el cual está sentada y la paloma.

Montada sobre una base circular de mármol negro de 3 cm de grosor que funciona como espejo: refleja la figura desde abajo, duplicando su presencia.

Peso aproximado: 8 kg, suficiente para que la pieza tenga presencia física tangible sin ser monumental.

Material principal: bronce fundido con técnica de cera perdida, que permite capturar cada detalle del modelado original.

Acabado: el bronce oscuro del cuerpo tiene una pátina marrón-cobriza que simula la tierra del desierto; el tono dorado de la paloma está pulido hasta brillar, creando un contraste visual dramático.

Base: mármol negro con vetas grisáceas, pulido espejo. La elección del ónice (piedra asociada con la protección y el poder en culturas antiguas) no es casual: ancla la pieza en lo telúrico mientras la figura mira hacia arriba.

 

Análisis del simbolismo visual: un estudio detallado

Vamos directamente a la emoción en pieza.

A lo que sientes cuando la tienes frente a ti.

A lo que ella te dice sin palabras.

La postura: vulnerabilidad y control

La niña está sentada con las piernas cruzadas en posición de loto modificada: la pierna derecha descansa sobre el pie izquierdo, creando una base triangular estable.

Es una postura meditativa.

Pero también de control absoluto del cuerpo.

La quietud de quien ya aprendió a no malgastar movimiento.

El torso se inclina ligeramente hacia adelante, hacia la paloma que sostiene.

Este gesto proyecta atención.

La inclinación de quien examina. 

Los hombros están ligeramente elevados. Esto crea una línea de tensión que sube por el cuello hasta la cabeza.

Semiramis vigila. 

 

La túnica: inocencia que oculta

El vestido cae en pliegues naturales desde los hombros hasta cubrir parcialmente las piernas.

No es un vestido regio: es simple, casi monástico.

Los pliegues están modelados con precisión: cada arruga tiene dirección, peso, lógica gravitacional.

Realismo contenido.

El bronce captura la textura de una tela áspera, probablemente lino o lana burda.

La capa misma transmite movimiento.

Quizá algo más turbio: acecho. 

 

Los brazos: ofrenda y posesión

El brazo derecho se extiende hacia adelante en un gesto que podría leerse como ofrenda...

Si no fuera por cierta tensión de los dedos.

Sostiene la paloma con un amor firme. 

Inequívoco.

Algo cercano a la pertenencia.

"Esto es mío"

 

La paloma: alianza en la mirada

La paloma y el nido son los únicos elementos dorados de toda la composición.

Este contraste cromático es brutal: todo es bronce oscuro excepto el ave.

La paloma es el elemento luminoso. 

Está modelada con precisión ornitológica: cabeza pequeña, pico curvado, pecho abultado, alas pegadas al cuerpo, cola vertical.

La postura va y viene entre la confianza y el miedo. 

Algo intermedio: familiaridad y sometimiento. 

Hay un detalle psicológicamente crucial:

La niña está sentada sobre un nido dorado.

El nido que las palomas tejieron para ella en el desierto.

El nido donde fue criada cuando era bebé.

Ahora le queda pequeño.

Ya no cabe en él.

Ha crecido.

Ya no la protege.

Ahora ella lo posee.

Lo usa como trono.

La dirección de la mirada de la paloma es crucial: mira en la misma dirección que la niña.

Esto crea una complicidad visual entre niña y ave:

No son entidades separadas.

Son aliadas.

Conspiradores.

Testigos mutuos de lo que está por suceder.

 

El rostro: la mirada que lo cambia todo

El rostro de la niña es lo que transforma esta escultura de representación histórica en objeto psicológicamente perturbador.

No hay sonrisa.

No hay tristeza.

El cabello corto, mal cortado, sin adorno.

Párpados superiores ligeramente caídos (lo que en adultos llamaríamos "ojos entornados", pero en una niña crea un efecto más ambiguo).

Párpados inferiores tensos.

Las pupilas están marcadas como pequeñas depresiones circulares en el bronce.

Esto crea un efecto óptico crucial:

Dependiendo del ángulo de la luz, los ojos parecen estar mirando directamente al espectador...

O más allá del espectador.

Hacia algo que nosotros no podemos ver.

Hacia el imperio que construirá.

Hacia los hombres que amará y matará.

Hacia los jardines colgantes.

Hacia su hijo.

Hacia su transformación final en diosa,

Esta dirección de mirada crea una tensión narrativa imposible de resolver:

¿Por qué me mira así esta niña?


 

Adquiere la escultura de Semiramis de ARJ

Ahora imagina la escultura de Semiramis de ARJ en tu sala. 

Tu amiga se acerca y te pregunta:

¿Quién es ella?”

“Semiramis, una niña que fue abandonada por su madre en un desierto, donde fue criada por palomas”, respondes. 

Tu amiga se acerca, la analiza… 

“Qué raro… la miro y es como si la niña me dijera: ¿sabes quién soy? ¿sabes lo que hice?”. 

 

Edición limitada: solo 3 piezas certificadas por el autorPrecio: $15,000 MXN

 
 
 

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